Las patentes farmacéuticas se refieren a invenciones relacionadas a la industria farmacéutica y pueden proteger productos como moléculas químicas o biológicas, dispositivos médicos, implantes, materiales de curación, etc; procesos de manufactura; o usos relacionados a la prevención, tratamiento, y/o control de enfermedades, afección, síntomas, signos, etc. Deben cumplir con los criterios de patentabilidad referentes a novedad, actividad inventiva y aplicación industrial.

No se consideran patentables los métodos de tratamiento quirúrgico, terapéutico o de diagnóstico aplicables al cuerpo humano y los relativos a animales; y la yuxtaposición de invenciones conocidas o mezclas de productos conocidos, su variación de uso, de forma, de dimensiones o de materiales, salvo que en realidad se trate de su combinación o fusión de tal manera que no puedan funcionar separadamente o que las cualidades o funciones características de las mismas sean modificadas para obtener un resultado industrial o un uso no obvio para un técnico en la materia.