El reto de la sustentabilidad en los diseños industriales

Desde los años 50 nos hemos visto inmersos en un desarrollo tecnológico constante que ha establecido un ambiente idóneo para la creación, transformación y difusión de obras e inventos, lo cual parece tan inevitable como benéfico para la sociedad, pero pocas veces nos detenemos a pensar en el impacto ambiental que esto genera.

Una de las consecuencias es el consumismo masivo, que aumenta la demanda de materiales y energía para satisfacer necesidades humanas cambiantes, generando desechos y emisiones que están íntimamente ligados a los daños causados por el cambio climático.

Surge así la necesidad de redefinir las prioridades del diseño industrial ya que, los expertos en la materia tienen el privilegio y la responsabilidad de incidir positivamente en los cambios que se pueden implementar para revertir la crisis medioambiental. Es así que junto al debate sobre el desarrollo sustentable, aparece el concepto de diseño sustentable.

En la actualidad el diseño industrial se ve cada vez más obligado a incorporar criterios de sustentabilidad a los proyectos, dejando de considerar el ciclo de vida del producto como un proceso lineal. Una propuesta actualizada es la de considerarlo como un ciclo cerrado, donde el proceso es circular y el concepto de residuo se hace obsoleto.

Mientras que durante su formación los estudiantes de diseño industrial han sido preparados para mejorar la función y valor de los productos a través de una apariencia atractiva y novedosa, en el ámbito laboral deben ser redirigidos hacia el surgimiento de diseñadores éticos, individuos capaces de cuestionar la moral impuesta mediante un proceso creativo que los lleve a repensar y hacerse conscientes de los impactos ecológicos y sociales inminentes.

México es un país conocido mundialmente por imprimir en todo aspecto sus tradiciones combinadas con elementos contemporáneos. Las técnicas de diseño características de cada región y el uso de materiales según las necesidades económicas o estéticas han resultado en creaciones únicas. Es así como el ser humano regresa al origen, es decir, cada vez más diseñadores retoman conocimientos y métodos “del pasado” que resultan en proyectos eco-friendly.

Asimismo, ha incrementado la presencia de empresas mexicanas dedicadas a diseñar y fabricar productos hechos “a mano”. Además del valor agregado a la pieza por el trabajo manual, la elaboración y ciclo de vida son amigables con la naturaleza pues, desde el trazado hasta el ensamblaje, sus diseños están pensados para ahorrar energía y usar materiales como maderas nacionales y emplear técnicas como el tejido de ratán, talla en madera y marroquinería, entre otros.

El verdadero reto no es fabricar productos que cuiden el medio ambiente y sean atractivos para el consumidor, sino generar cambios en el comportamiento social ya que generalmente surgen de procesos bottom-up. El aprendizaje transformador se producirá no solo entre los estudiantes sino también entre los clientes, siendo necesario legitimar nuevas prácticas como:
• Adoptar e inculcar una conciencia responsable como consumidores.
• Separar la basura desde el inicio, es decir, ser responsables de los residuos desde la fabricación hasta el final de la vida útil de cada producto.

 

“You have to make up your mind either to make sense
or to make money, if you want to be a designer.”
– Richard Buckminster Fuller

 

 

Pamela Serrano Magaña

 

 

 

Fuentes

Ramírez, Mariano JR, Challenging Industrial Design Students to Foster Sustainable Behaviors. University of New South Wales, Australia, 2007
Organización Mundial de las Naciones Unidas. Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente. Informe Brundtland. 1987.
Papanek, Victor, Diseño para el mundo real: ecología humana y cambio social. 2ª ed. Revisada, 1972, reimpresión, Chicago, Academy Editions, 1985.